1 Amigos que van y vienen
-¡Hermione!
-¿Qué pasa Ronald?
-¡¿Has visto esto?!
-¿Qué? -dijo aburrida Herminone, que
hojeaba su libro “Historia de las criaturas mágicas desde sus
inicios hasta el siglo XX”.
-¡Han sacado una nueva escoba! ¿La
habrá visto Harry?
-No sé... -dijo distraída.
-Dime, ¿qué tiene de fascinante ese
libro?
-Muchas cosas. La verdad es que...
-No -la interrumpió-, déjalo,
prefiero no saberlo.
-Como quieras... -Y siguió
enfrascándose en su libro.
-Voy a buscar a Harry -Ron, irritado,
soltó El mundo de la escoba y salió airado de la sala común.
Últimamente Hermione no atendía a
nada salvo a los estudios, si cabe, más de lo habitual, lo cual
irritaba mucho a Ron. Él quería que ella le hiciera más caso.
Después de todo lo vivido, de derrotar al mago más tenebroso de
todos los tiempos, pensó, quizá, que mostraría más emoción y
que... tal vez, solo tal vez... valorara más la vida del día a día
que un montón de libros. Pero Hermione era Hermione.
-¡Qué pasa Ronald! -Saludó Thomas.
-Ah, hola -dijo Ron decaído-. Luego
hablamos Thomas. Tengo que irme...
Bajó las escaleras sin darse cuenta
por dónde iba y, teniendo en cuenta que éstas cambian a su antojo,
acabó dando un rodeo para salir al vestíbulo.
-Y así es como se lleva acabo el
“Expelliarmus”. Debeis poner atención en el movimiento de brazo
y muñeca. Así.
La campana sonó.
-Eso es todo. Muchas gracias por venir.
No olvidéis practicar el movimiento de muñeca que os he dicho y el
conjuro repelente. Nos veremos la semana que viene.
-¡Gracias Harry!
-¡Gracias!
-¡Adiós, Harry!
-Hola, Harry -dijo Ron-. ¿Qué tal la
clase?
-Ha estado bastante bien. Estos alumnos
de segundo son más espabilados. ¿Dónde está Hermione?
-En..
-No me lo digas ¿en la biblioteca?
-Sigue con ese maldito libro en la
Sala. Creo que va en serio lo de seguir con la P.E.D.D.O. Cuando
acabemos Hogwarts este año.
-Me lo temía... -dijo Harry cogiendo
su mochila.
-Venía a decirte que han sacado una
escoba nueva. Es genial, Harry. Podrías entrenar con ella para las
pruebas.
-Ron, no sé si...
-¿Aún no te has decidido?
-Es que... no sé si después de todo
quiero jugar al Quiditch profesionalmente... ¿sabes? La
oferta es muy buena pero... creo que quiero ser auror.
A Harry le había ofrecido un puesto
fijo en el equipo nada menos que la selección inglesa.
-Sí, entiendo -Ron también perseguía
ese sueño, pero tendría que mejorar sus notas para ello.
Ambos amigos caminaron juntos hacia los
jardines a ver a Hagrid. Llamaron a la puerta pero no oyeron los
ladridos de Fang, ni los pasos de Hagrid apresurándose para
abrirles.
-Estará en el bosque -dijo Ron.
-¿Qué es esto? -dijo Harry señalando
un pergamino clavado en lo alto del dintel de la puerta.
Queridos amigos, Harry, Ron y Hermione:
Lamento deciros que tengo que
marcharme. No sé cuánto tardaré ni a dónde iré. NO me busquéis.
No me encontraréis. Harry, recuerda que tienes una familia. Ron,
estudia mucho; sigue el ejemplo de Hermione. Y Hermione, no olvides,
que la vida es maravillosa.
Hagrid
-¡¿Se ha ido?! ¿A dónde? -dijo Ron.
-No lo pone, Ron.
-Pero... ¿y ahora qué? ¿Y si le ha
pasado algo? Ya sabes cómo es, Harry.
-Vamos a enseñársela a Hermione. De
todas formas tengo que terminar un trabajo en la Sala Común.
-No sé si te hará mucho caso. Seguro
que le parece más fascinante alguna horrenda criatura de ese maldito
libro.
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