3 Intercesiones
Enseguida llegó diciembre y con él la
Navidad. Con el ambiente festivo Harry se animó mucho más y recordó
las palabras de Hagrid de que tenía una familia. La verdad era que
estaba más preocupado. Ya había pasado un mes desde que encontraran
la nota en la cabaña de Hagrid. Ron se mostraba igual de preocupado
que al principio, mientras que Hermione afirmaba que su amigo estaría
a salvo en algún lugar de Francia.
Harry se levantó el último el día
que iban a partir a Londres para celebrar con Ron y Hermione las
fiestas en casa de éste. Los padres de Hermione también estaban
invitados, lo que era una novedad.
No había nadie en la Sala Común, así
que se apresuró a ultimar sus cosas y bajar al vestíbulo.
-¡Felices fieeeeeeestaaaas! -canturreó
la Señora Gorda cuando pasó por el hueco del retrato.
-Igualmente -murmuró Harry.
-Siempre me ha gustado este chico -dijo
una vocecilla a los pies de la Señora Gorda. Era Violeta, la amiga
de la Señora Gorda que siempre iba a visitarla.
Mientras bajaba por las escaleras, se
encontró con viejas caras a las que no había prestado demasiada
atención en lo que llevaba de curso.
-¡Pásalo bien, Harry! -Luna Lovegood
se encontraba atascada en el falso escalón del séptimo piso.
-¡Hola Luna! Deja que te ayude.
-Gracias.
Luna no había cambiado nada. Ahora
llevaba varitas por pendientes en vez de rabanitos, lo cual le daba
un toque más fiero, que quedaba eclipsado por su túnica de
brillantes estrellas en colores plata, dorado, rubí y azul zafiro, y
por su collar, que no era de corchos de cerveza de mantequilla, si no
de algo parecido a gurdiraíces apelotonados alrededor de su cuello.
-¿Cómo va todo? -dijo-. Hace mucho
que no coincidimos.
-Es verdad -dijo Harry-. Bien, la
verdad es que todo va bien.
-Demasiado bien, ¿no es eso? -le
miraba con sus ojos saltones pero ya no tenía su inconfundible
mirada de chiflada. Era como si intentara hablar con los ojos.
-Sí, demasiado. -Una de las cosas que
más le gustaba a Harry era la sorprendente sinceridad de Luna y la
confianza para hablar con ella de cualquier cosa.
-A mí también me está costando,
¿sabes?
-¡Ah, Luna! Te estaba buscando.
-¿Neville? ¡¿Qué haces aquí?! -Se
tiró a los brazos del chico, sonriente.
-Tenía que hablar con la profesora
McGonagall.
-¿He oído mi nombre? -la profesora
McGonagall apareció por el pasillo silenciosa y con su mismo
semblante de siempre-. Ah, Potter. Te estaba buscando. ¿Puedes
acompañarme un momento, por favor?
-¿A dónde...?
-Sólo será un momento. Felices
fiestas Lovegood y Longbottom.
-Igualmente profesora. Adiós Harry
-Luna y Neville se fueron y Harry siguió a la profesora por un
corredor hasta llegar frente a una gárgola de piedra.
-Profesora... ¿Qué..?
-El profesor Dumbledore desea hablar
contigo, Harry.